jueves, 10 de abril de 2008

Éxtasis

No sé por qué, pero en sus brazos, mi cuerpo tomaba dimensiones perfectas. Jugábamos a que nos amábamos.
Deslizaba su mano más abajo de mi cintura y comenzaba a explorar zonas desconocidas para mí. Notaba como él se excitaba: su respiración se iba acelerando, sus palabras se entrocartaban y el deseo de hacerme suya le nublaba la mente
Dejé al descubierto mi pecho. Sus manos, sudorosas, lo recorrían sin dejar de producirme placer. Su lengua experta, comenzó a succionarme una y otra vez. Y nos encontramos desnudos en la oscuridad de la noche. Solamente jugábamos a querernos. Pero todo era mentira. Mi piel comenzó a llenarse de besos y caricias que enardecían mi pasión. Lentamente se dejó caer sobre mi regazo y comenzó a penetrarme. Suavemente al principio,
sin poder evitar lamer cada rincón de mi anatomía. Luego los movimientos fueron más rítmicos, más frenéticos. Jadeaba, se desesperaba por poseerme más allá de mi cuerpo.
Al final, la razón nos abandonó por completo y llegamos a ser uno en esos instantes de delirio.
Y, al final, el juego se había acabado. La partida finalizó. Mañana ya serían otros los niños que se divirtieran.

año 2003

1 comentario:

Belén dijo...

m acuerdo perfectamente d la primera vez k lei ese texto. n un trozo d papel con tu letra impresiona mas k aki. po s fantastico