miércoles, 18 de junio de 2008

La colitis ulcerosa del tío Modesto

Siempre tenemos la sensación de que la vida termina hoy. Creemos que nuestro pequeño mundo tiene toda su fuerza y toda su coherencia en este mismo instante. Que más allá de hoy, no existe nada: es el vacío, ese mal terrible que quiere destruir nuestro minicosmos... horror!! pensar que estamos inmersos en una espiral, a dar vueltas sobre lo mismo... a quedarnos todos en este piso encerrados contando las mismas historias, llevando la misma vida, esa rutina...
viendo Pamplona entre las cortinas de verdes del salón (las cuales me costarón unos siete euros arriba abajo) y pensando que tu existencia se escurre entre ellas.
Maldita sea!!! nunca he querido aceptar que el tiempo es lineal, que la vida pasa, que nada vuelve.
Si yo cambio, todo cambia. Porque yo soy parte de un todo, que se transforma a su antojo...