Parece mentira, pero aún hoy habiendo pasado tantas batallas, sigo volviendo al mismo recuerdo. Me hago invisble y me siento detrás tuya, escuchando como tocas y como los últimos rayos de sol entran por la ventana del aula grande. Aquella que estaba al final del pasillo, la que daba al garaje de los autobuses y al jardincillo donde jugaba de pequeña. Sigo volviendo a la felicidad de antes, a los instantes que me cree y prolongo en el tiempo a través del recuerdo.
Ahora terminas de tocar, te giras y me ves, pero no me miras. Mi pensamiento no puede fijar tus ojos en mì... esa mirada que quise hacer mía desde siempre... que me hacía sentir, viva, desnuda, feliz..
He perdido la noción del tiempo, de la fantasía y del deseo. Sólo sé que dejé de pertenecerme para ser esclava de tu fantasma. Ese fantasma que se hizo tangible al descubrir tus besos... y eran tan reales como tú... pero son verdaderos en mi memoria más que en cualquier otro lado...como este sentimiento que me mata pero me hace mantenerme viva.