viernes, 11 de abril de 2008

De hoy para hoy mismo

Todo cambia. Todo fluye. Parece un cambio inexistente, algo que bien se podría decir que no está. Pero es cierto, si te fijas, todo ha cambiado en esencia. Lo superfluo, no son más que los ecos de un ayer que estamos enterrando.
Cambiarán, sí, las cosas cambiarán: de hoy en unos años, de hoy para unos meses, semanas, días... de hoy para hoy mismo incluso tambien pueden cambiar de rumbo. A veces el horizonte no es más que una delgada línea que separa lo irreal de lo patente, una línea que saltamos a nuestro antojo para poder encontrarnos a nosotros mismos. Metas, proyectos, futuro... todo cambia, todo fluye, todo se envuelve en diferentes papeles que cambian, eso sí, cuando menos te lo esperas. Y es ahí cuando el cambio te sorprende más aún, cuando no te lo esperabas y cuando ni siquiera tú misma contabas con él.
Y si yo cambio, todo cambia, y si yo mejoro, las cosas irán a mejor.

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